Vamos a suponer que la NASA le ponga precio al sol y tú logras comprarlo, desde el mismo momento en que el gran astro pasa a ser de tu propiedad ya deja de ser tuyo, ahora no lo disfrutarás sino que lo sufrirás. Estarás pendiente de quién se está alumbrando con sus rayos o de quién te lo pueda robar. Cuando posees las cosas, las dejas de tener. ¿Quieres perder el sol?. ¡Cómpralo! El día que lo adquieras lo pierdes.
_ ¡Ey quítate de allí que ese Sol es mío! _ dirás desesperado _¡Allá van otros a alumbrarse!, ¡aléjense de mi Sol!
No aspires a poseer la luz del Sol, confórmate con su calor y lo alcanzarás.
¿Quieres perder el Sol? ¡Cómpralo!
¿Quieres perder una amistad? ¡Manipúlala!
¿Quieres perder una relación? ¡Célala!
¿Quieres peder una pareja? ¡Trátala como si fuera una cosa tuya!
La persona que posee o que cela a alguien en realidad no ama, más bien cree que lo hace. Mejor dicho El celoso ama con un amor posesivo y desesperado y la desesperación sólo hace ver las apariencias de las cosas.
Amar no es poseer, amar es disfrutar y compartir. El que se apega a algo no lo disfruta, lo sufre. El que pretende “ser propietario” de una persona no la ama, la hace sufrir hasta la saciedad.
No compres el Sol ¡disfrútalo!, no quieras alcanzar sus rayos…. acepta sólo su calor












