
Santisiembra
Las palabras son semillas que llegan a florecer
05 abril, 2012
El lugar de Dios

04 marzo, 2012
Por este tiempo

17 febrero, 2012
Enterrando los talentos


15 febrero, 2012
La camisa de la serpiente

Es cómodo tener el traje hecho a medida por la naturaleza misma en corte preciso. La serpiente se precia de él con justificado orgullo. Quizá se aficiona también al traje y piensa que con él no va a tener problemas de vestir ya para el resto de su vida. Pero el cuerpo crece y el traje queda estrecho. Resulta incómodo. No puede ya albergar al maduro reptil. Hay que deshacerse de él.
No es fácil la tarea. Da pereza el cambio. Incluso nos dicen que hay peligro mientras el reptil permanece indefenso al cambiar de ropa. Pero la vida llama y el momento llega. La serpiente otea el horizonte, escoge un espino, engancha la punta de su vestido, y se va escurriendo, curva a curva, dejando detrás el vestido inútil, y emergiendo con el brillo nuevo del traje recién estrenado. Tras varios esfuerzos queda libre del todo, y se lanza al camino con el desahogo amplio del cuerpo crecido. Ya no le cabía en la antigua funda. Para crecer hay que cambiar de piel. Aunque cueste un poquillo.
Ando mirando alrededor para ver una espina que me sirva. Quiero colgar de ella la camisa que me queda corta. No me deja crecer. Me vino muy bien en su tiempo, pero he crecido y ya no encajo en sus costuras a punto de reventar. Le tenía cariño y me gustaba. Me da pena dejarla. Me acompañó mucho tiempo. Mi pasado, mis costumbres, mis maneras de ver y mis modos de juzgar, mis devociones y mis oraciones, mi imagen y mi historia. Todo era muy cómodo, pero si quiero crecer, he de dejarlo. Si permanezco aprisionado en la primera piel, no se desarrollarán mis miembros ni se abrirá mi mente.
He de pasar por el ritual del descondicionamiento si quiero seguir en la primavera del vivir. Y el proceso no es de una vez para siempre. La próxima primavera volverá la serpiente a cambiar de piel para seguir creciendo, para seguir viviendo.
Hay que cambiar la piel del alma para que crezca en la plenitud que ha de ser suya. Hay que encontrar la espina y engancharse y tirar. Es penoso, pero es necesario. La serpiente lo sabe.
Acaricio en mis manos la piel abandonada. Pienso en la serpiente, ya lejana, que tuvo el valor de dejarla. Bello tejido de escamas iguales. Bello, pero ya superado. La experiencia campestre me anima a seguir el ejemplo. Voy a cambiar de piel.
Carlos Vallés s.j.
13 febrero, 2012
Virando rumbos

Ese entrelazo consanguíneo y afectivo puede que le valga un momento en el que se hace tan pobre y débil que termina sucumbiendo a cualquier situación, especialmente a esas que las emociones manejan por encima de la razón.
Ni siquiera es que se actúa como río crecido que cuando baja el caudal se reconcilia con la ribera, al contrario la actitud se encona, la relación se vuelve distante y muchas veces se rompe, porque la inhibición termina frustrando el encuentro.
Andar encaminado en la construcción de la identidad, especialmente la que se apellida cristiana, implica hacerse un lío con situaciones de este tipo.
Ya se que puede apelarse al perdón, a la disculpa y a una cantidad de herramientas de la que todo militante cristiano puede hacer buen uso, pero como embarcarse en la aventura de la comunicación sin receptor. A veces no somos los que nos alejamos de los demás, son los demás que se alejan de nosotros.
Creo que es necesario hacer un balance obligatorio de vida, hay que podar de manera acertada, es imperioso aprender a ser atinado en la actuación que como bien se dice termina definiéndonos, aprender a desatar el alma, tanto como somos capaces de desatar la lengua, muchas veces juzgado o acusando con un palabrerío que puede resultar vaciedad al momento de la cháchara.
Cuando uno decide dejarse moldear de Dios, cuesta seguir otro mapa que no sea el detallado por Él en su palabra. No quisiera transitar la ruta corriente y cambiante que algunos aunque muy queridos transitan con una especie de insensata naturalidad, tampoco se trata de juzgar el territorio que cada quien decide habitar y la manera como se conduce dentro de él, es posible que lo que parezca insensato se fundamente en razonable para quién lo ejercita. Lo que si tengo claro es que en lo particular quiero seguir siendo responsable y coherente con mi mente, con mi fe, con mi corazón y sobre todo con mis actos, sin caer en exigencias farisaicas y para ello me pregunto si lo más apropiado será seguir por rutas distintas y confiar en que Dios en el momento oportuno nos reúna en territorio común. Hay un refrán que reza: “La sangre se agua pero no se sale”, y es quizás la certeza de que a pesar de rumbos distintos el sentimiento reciproco también se embarca en el viaje y aflora en cualquier momento.
02 febrero, 2012
Practicar las virtudes, elemento de soporte
Cuantos patinajes tenemos en la vida por desconocimiento de la Palabra, cuanto puede mermar nuestra acción evangelizadora por este desconocimiento.
- La Palabra meditada deja huella en la personalidad del cristiano y por ende facilita la acción apostólica.
- Se trata de ser menos moralizantes y más espirituales. Evangelio y fe es una propuesta que a nadie se impone. La metanoia en nuestra vida es un atractivo y una invitación abierta a los demás.
- Más aceptación de los otros y más amor, tener diferencias no implica molestarse con el prójimo.
31 enero, 2012
Como y Cuando se va uno convirtiendo

- Cuando notas que tu vida se va apartando de condiciones ajenas o contrarias a la vida cristiana.
- Cuando te das cuenta de las falsas concesiones de la vida. De los ajustes entre intereses opuestos.
- Cuando eres arrancado del orgullo.
- Cuando buscas el consuelo de Dios y lo imitas en el actuar.
- Cuando estas inducido en su amor.
El amor de Dios deja huella en una vida convertida, sin caer en la degradación del amor, es decir ante una injusticia el convertido, hace presente el amor de Dios con justicia. Para ello es importante el trato íntimo y cercano con el Señor, pasar de momentos de oración a estados de oración, no vale conformarse solo con rezar. Es necesario aprender a callar, alcanzar el silencio interior para que la acción sea de Cristo y no nuestra.
ENRUMBARSE EN LA TAREA DE LA CONVERSIÓN
- Lograr que no haya antagonismo entre el deseo de Dios y el deseo humano. No se trata de reprimirse. Ejemplo: No voy a una fiesta porque no tomo licor… al contrario voy y disfruto del compartir humano y la comida, sin reprimir otras cosas por una especifica.
- Dejar de proyectar en otros nuestras insatisfacciones, aceptar a cada uno tal cual es. Dios espera que descubramos maravillas en nuestra pequeñez humana.
- Tener claro que es Dios, más que los hombres, el que nos pide y nos invita a cambiar
- Sentirse amado por Dios aún en el pecado. Dice san pablo donde abundo el pecado, sobreabundo la Gracia
- Vivir con paz la circunstancia familiar que nos toca.
- Agradecer a Dios lo grato de la familia que tenemos y las carestías que nos alcanzan porque ellas nos van curtiendo como hijos de Dios, siempre y cuando las aceptemos y recibamos en paz.
- Evitar el primer conflicto de todo dirigente cristiano, encontrar el equilibrio en los ejes de su vida. (familia, trabajo y apostolado)
- Aprender a relativizar cosas, descubrir que es lo verdaderamente importante en la vida.
- Dios espera que le demuestre tu amor en los más desfavorecidos.
