05 abril, 2012

El lugar de Dios

Gracias Señor porque lejos de acomodarme a mis gustos, descubro el lugar que tienes y que ocupa cada cosa y situación en mi vida.

04 marzo, 2012

Por este tiempo



En este tiempo cuaresmal, tanto como en tiempo de navidad y año nuevo hacemos propósitos que nos ayuden a organizar nuestra vida personal y cristiana.
No es fácil, muchas veces fracasamos en el cumplimiento del programa. Nos cuesta seguir las instrucciones de un Dios exigente y renovador que lo que busca es llenar de primavera nuestras vidas.
Cuando observo el balance entre propósitos planteados y tareas cumplidas, no puedo más que reconocer con dolor cierto fracaso en mi camino de conversión y la causa no es otra que el olvido de lo importante cada vez que me sumerjo la transitoriedad del día a día, en lo temporal de mis acciones.
Hoy nuevamente estamos frente a esa gran invitación, nuevamente se nos exhorta a regresar, a que nos auto-evaluemos. Es una invitación personal con un plan diseñado a la medida.
El secreto para desarrollarlo con éxito esta en rendirnos totalmente al programa de Jesús, dejando de insistir en el propio, rendirnos como Jesús en el Getsemani, a la voluntad del Padre. La dificultad la encontramos cuando nos dejamos desorientar por lo intrascendente, es ese el primer obstáculo a vencer y con seguridad la primera intención de nuestra oración y la presentación que hagamos durante esta cuaresma a Dios.
¡Señor ayúdanos a vencer nuestras noches de olivos!.

17 febrero, 2012

Enterrando los talentos


El evangelio nos narra en Mt. 25: 14-30 la parábola del administrador que dejo al cuidado de sus sirviente unos talentos y como uno de ello perezoso y temeroso decide enterrar lo que el administrador le había confiado.

En ocasiones he tenido la impresión de que alguno de los jóvenes que practican el llamado arte de calle conocido como Graffiti , cuyos miembros se hacen llamar grafiteros, al igual que el siervo de la parábola, con actitudes además de perezosas perniciosas, no hacen mas que enterrar ese talento que tienen para el diseño y la pintura.

Entierran el talento cuando practican el vandalismo, destruyendo la propiedad privada o cuando distorsionan e irrespetan imágenes u obras, añadiendo elementos extras o colocando frases impropias en sitios indebidos, como se vio recientemente en un graffiti de la Virgen Maria en una zona populosa de la ciudad.

Usan el talento para cometer actos vandálicos como el que este domingo podía observarse en las puertas del templo de nuestra parroquia, que amanecieron completamente rayadas con la numeración de 666 y unos jeroglíficos inexactos.




No puede llamarse artista quien atenta contra la propiedad privada, quien daña paredes y fachadas incluso de referencia histórica.

Enterrar el talento significa desaprovecharlo en oportunidades prosperas, significa malgastar además materiales y tiempo. Un grafitero que tiene la oportunidad de embellecer un mural en lugar apropiado y por el contrario se dedica a rayar, destruir y hasta blasfemar, esta sepultando el don con el que Dios lo engalana, ya que lejos de hacer felices a muchos con su obra, termina sumiendo en un gran tristeza y desazón a los que observan el vandalismo provocado.

15 febrero, 2012

La camisa de la serpiente


Veo algo que me llama la atención en un arbusto de los campos abiertos en la India calurosa de los húmedos monzones. Me acerco cuidadoso a examinar la sorpresa y pronto reconozco la reliquia inconfundible de la vida renovada cada primavera al crecer los cuerpos con el vigor de la juventud y la fuerza de la vida. Allí, colgando de una espina alta, está la camisa recién abandonada de una serpiente. De una pieza, fina y transparente como un velo de novia. La desengancho y la admiro en mis manos, y pienso en la serpiente que dejó su envoltura para poder crecer.

Es cómodo tener el traje hecho a medida por la naturaleza misma en corte preciso. La serpiente se precia de él con justificado orgullo. Quizá se aficiona también al traje y piensa que con él no va a tener problemas de vestir ya para el resto de su vida. Pero el cuerpo crece y el traje queda estrecho. Resulta incómodo. No puede ya albergar al maduro reptil. Hay que deshacerse de él.

No es fácil la tarea. Da pereza el cambio. Incluso nos dicen que hay peligro mientras el reptil permanece indefenso al cambiar de ropa. Pero la vida llama y el momento llega. La serpiente otea el horizonte, escoge un espino, engancha la punta de su vestido, y se va escurriendo, curva a curva, dejando detrás el vestido inútil, y emergiendo con el brillo nuevo del traje recién estrenado. Tras varios esfuerzos queda libre del todo, y se lanza al camino con el desahogo amplio del cuerpo crecido. Ya no le cabía en la antigua funda. Para crecer hay que cambiar de piel. Aunque cueste un poquillo.

Ando mirando alrededor para ver una espina que me sirva. Quiero colgar de ella la camisa que me queda corta. No me deja crecer. Me vino muy bien en su tiempo, pero he crecido y ya no encajo en sus costuras a punto de reventar. Le tenía cariño y me gustaba. Me da pena dejarla. Me acompañó mucho tiempo. Mi pasado, mis costumbres, mis maneras de ver y mis modos de juzgar, mis devociones y mis oraciones, mi imagen y mi historia. Todo era muy cómodo, pero si quiero crecer, he de dejarlo. Si permanezco aprisionado en la primera piel, no se desarrollarán mis miembros ni se abrirá mi mente.

He de pasar por el ritual del descondicionamiento si quiero seguir en la primavera del vivir. Y el proceso no es de una vez para siempre. La próxima primavera volverá la serpiente a cambiar de piel para seguir creciendo, para seguir viviendo.

Hay que cambiar la piel del alma para que crezca en la plenitud que ha de ser suya. Hay que encontrar la espina y engancharse y tirar. Es penoso, pero es necesario. La serpiente lo sabe.

Acaricio en mis manos la piel abandonada. Pienso en la serpiente, ya lejana, que tuvo el valor de dejarla. Bello tejido de escamas iguales. Bello, pero ya superado. La experiencia campestre me anima a seguir el ejemplo. Voy a cambiar de piel.

Carlos Vallés s.j.

13 febrero, 2012

Virando rumbos



Hay personas que dicen querernos y a las que queremos, entre ellas ese grupo selecto a las que el parentesco se supone trae incorporado además del lazo consanguíneo, sentimientos en el corazón y en los sentidos. Ese lazo que debía presentarse fuerte, curiosamente es el que mucha más veces permite que el afecto, sea derrotado por los disgustos, accede a que ganen las diferencias, por las verdades no aceptadas o por las mentiras sostenidas.

Ese entrelazo consanguíneo y afectivo puede que le valga un momento en el que se hace tan pobre y débil que termina sucumbiendo a cualquier situación, especialmente a esas que las emociones manejan por encima de la razón.

Ni siquiera es que se actúa como río crecido que cuando baja el caudal se reconcilia con la ribera, al contrario la actitud se encona, la relación se vuelve distante y muchas veces se rompe, porque la inhibición termina frustrando el encuentro.

Andar encaminado en la construcción de la identidad, especialmente la que se apellida cristiana, implica hacerse un lío con situaciones de este tipo.

Ya se que puede apelarse al perdón, a la disculpa y a una cantidad de herramientas de la que todo militante cristiano puede hacer buen uso, pero como embarcarse en la aventura de la comunicación sin receptor. A veces no somos los que nos alejamos de los demás, son los demás que se alejan de nosotros.

Creo que es necesario hacer un balance obligatorio de vida, hay que podar de manera acertada, es imperioso aprender a ser atinado en la actuación que como bien se dice termina definiéndonos, aprender a desatar el alma, tanto como somos capaces de desatar la lengua, muchas veces juzgado o acusando con un palabrerío que puede resultar vaciedad al momento de la cháchara.

Cuando uno decide dejarse moldear de Dios, cuesta seguir otro mapa que no sea el detallado por Él en su palabra. No quisiera transitar la ruta corriente y cambiante que algunos aunque muy queridos transitan con una especie de insensata naturalidad, tampoco se trata de juzgar el territorio que cada quien decide habitar y la manera como se conduce dentro de él, es posible que lo que parezca insensato se fundamente en razonable para quién lo ejercita. Lo que si tengo claro es que en lo particular quiero seguir siendo responsable y coherente con mi mente, con mi fe, con mi corazón y sobre todo con mis actos, sin caer en exigencias farisaicas y para ello me pregunto si lo más apropiado será seguir por rutas distintas y confiar en que Dios en el momento oportuno nos reúna en territorio común. Hay un refrán que reza: “La sangre se agua pero no se sale”, y es quizás la certeza de que a pesar de rumbos distintos el sentimiento reciproco también se embarca en el viaje y aflora en cualquier momento.

02 febrero, 2012

Practicar las virtudes, elemento de soporte

Practicar las virtudes como un elemento de soporte en el camino de la conversión, conlleva a:

· Escoger lo que lleva al bien, con responsabilidad y obediencia.
· Fidelidad. Con prontitud ser perseverante.
· Pasar del propósito al cumplimiento, aceptar y ganar la oferta de Dios, que no es otra que salvarte.
· Reflejar la fe. Dime de tu fe y muéstrame tus obras. Que los demás puedan ver explícitamente que reflejas a Dios, no olvidar el ¡Ay de mi sino evangelizo¡
· Basta de intenciones bastardas. (1Cor. 1:19). La fe y la vida en Cristo se fortalece dándola.

MADURANDO LA PALABRA, MADURO LA PERSONALIDAD

Cuantos patinajes tenemos en la vida por desconocimiento de la Palabra, cuanto puede mermar nuestra acción evangelizadora por este desconocimiento.

  • La Palabra meditada deja huella en la personalidad del cristiano y por ende facilita la acción apostólica.
  • Se trata de ser menos moralizantes y más espirituales. Evangelio y fe es una propuesta que a nadie se impone. La metanoia en nuestra vida es un atractivo y una invitación abierta a los demás.
  • Más aceptación de los otros y más amor, tener diferencias no implica molestarse con el prójimo.

31 enero, 2012

Como y Cuando se va uno convirtiendo


  • Cuando notas que tu vida se va apartando de condiciones ajenas o contrarias a la vida cristiana.
  • Cuando te das cuenta de las falsas concesiones de la vida. De los ajustes entre intereses opuestos.
  • Cuando eres arrancado del orgullo.
  • Cuando buscas el consuelo de Dios y lo imitas en el actuar.
  • Cuando estas inducido en su amor.

El amor de Dios deja huella en una vida convertida, sin caer en la degradación del amor, es decir ante una injusticia el convertido, hace presente el amor de Dios con justicia. Para ello es importante el trato íntimo y cercano con el Señor, pasar de momentos de oración a estados de oración, no vale conformarse solo con rezar. Es necesario aprender a callar, alcanzar el silencio interior para que la acción sea de Cristo y no nuestra.

ENRUMBARSE EN LA TAREA DE LA CONVERSIÓN

  • Lograr que no haya antagonismo entre el deseo de Dios y el deseo humano. No se trata de reprimirse. Ejemplo: No voy a una fiesta porque no tomo licor… al contrario voy y disfruto del compartir humano y la comida, sin reprimir otras cosas por una especifica.
  • Dejar de proyectar en otros nuestras insatisfacciones, aceptar a cada uno tal cual es. Dios espera que descubramos maravillas en nuestra pequeñez humana.
  • Tener claro que es Dios, más que los hombres, el que nos pide y nos invita a cambiar
  • Sentirse amado por Dios aún en el pecado. Dice san pablo donde abundo el pecado, sobreabundo la Gracia
  • Vivir con paz la circunstancia familiar que nos toca.
  • Agradecer a Dios lo grato de la familia que tenemos y las carestías que nos alcanzan porque ellas nos van curtiendo como hijos de Dios, siempre y cuando las aceptemos y recibamos en paz.
  • Evitar el primer conflicto de todo dirigente cristiano, encontrar el equilibrio en los ejes de su vida. (familia, trabajo y apostolado)
  • Aprender a relativizar cosas, descubrir que es lo verdaderamente importante en la vida.
  • Dios espera que le demuestre tu amor en los más desfavorecidos.
Para todo lo anterior solamente, se necesita un corazón dispuesto.