23 junio, 2011

Palabras, palabras, palabras



Una vez un maestro espiritual, estaba tratando de explicarle a una muchedumbre cómo reaccionan los seres humanos a las palabras, cómo se alimentan de ellas, cómo viven de ellas, en lugar de vivir de la realidad. Un hombre se puso de pie y protestó:

_No estoy de acuerdo con eso de que las palabras produzcan tanto efecto en nosotros.

El maestro le contestó:

_Síentese, hijo de perra.

El hombre palideció de la ira y expresó:

_Usted afirma que es una persona consciente, un maestro y deberia avergonzarse.

Entonces el maestro le dijo:

_Perdóneme, señor, perdí los estribos. Realmente, le ruego que me perdone; fue un error; lo siento.

Finalmente, el hombre se calmó.

Entonces el maestro le dijo:

_Se necesitaron unas pocas palabras para que surgiera en usted toda una tempestad; y se necesitaron sólo unas pocas palabras para calmarlo, ¿no es así?


Palabras, palabras, palabras, ¡cómo aprisionan si no se usan correctamente!

2 hacen florecer:

  1. Debemos pensar, antes de hablar, lo que decimos, porque aún diciéndolas bien, las palabras las pueden llegar a malinterpretar.

    Un beso.

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  2. La idea es vivir más de acción y dejar de hablar y prometer tanto...

    Un abrazo amiga y bendiciones.
    Saludos para todos en casa

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Gracias por Visitar Santisiembra, Bendiciones