
Esto que voy viviendo, que voy haciendo, que voy tolerando, que voy complaciendo, que voy aceptando...
¿Será esto lo que esperas de mi, Dios?
Te gustará mi vida, mi hogar, mi desempeño en el trabajo, la escasa o la mucha actividad apostolica para la que me ofrezco, la manera como organizo mi tiempo, mi vida, mi espacio...
¿Me encontraré por la acera del enfrente?
¿En sentido contrario a lo que quieres de mi?
Habla Señor, Hablame ahora que estoy a tiempo de rectificar y cambiar de acera, de virar en el camino, no esperes a la hora de mi muerte, habla ahora que puedo escucharte...
Muchas veces podría poner en mi boca las palabras que hoy compartes.
ResponderEliminarUn beso
Piuenso que, a veces, Dios nos habla pero no le escuchamos porque estamos demasiado ocupados en hacer o en hablar nosotros mismos. Pero es un Padre bueno que espera a que dejemos de balbucear para explicarnos las cosas...
ResponderEliminarUn abrazo!