Despertar con la mirada puesta en el horizonte o descubrirme escribiendo estas líneas, son motivo suficiente para celebrar la vida que de la mano de su creador, vuelve a ofrecerme no un punto de partida, sino un punto de continuidad. No se trata de poner el marcador en cero y volver a empezar, tampoco se trata de quedar anclada en el ayer. Tengo la convicción de que esta fecha siempre es una oportunidad para renovar, recrear y actualizar mi vida en este nuevo tiempo que empieza a marcar sus días en el almanaque.
Celebro la vida, no la edad que a veces se traduce en una condición limitante de la mente más que de las circunstancias. Hoy quiero celebrar la vida abriéndome a nuevas ideas, involucrándome con otros. Quiero buscar motivos y encontrar impulso en tristezas pasadas para seguir venciendo la temeridad del futuro.
¿Si me preguntan como estoy?
Estoy como Dios quiere, por qué hay realidades de las que Dios dispuso desde el momento de mi concepción. Estoy como quieren los demás, por qué hay circunstancias ajenas que se revelan en mí. Y estoy como quiero, por qué tengo la libertad y la disposición de elegir.
¿Si me preguntan que quiero?
El mejor de todos los regalos es sin duda la amistad y la compañía. La de mi familia, el mayor tesoro que la vida me ha ofrecido, la de los amigos y hermanos cercanos y distantes, amigos virtuales que se hacen cercanos. Esa amistad epistolar con algunos es un detalle que ensancha mi corazón, cuantas veces la palabra escrita, el mensaje de texto al teléfono, o en los medios electrónicos, aquél mensaje de voz desde distancias remotas, algunos desde la geografía nacional y que a pesar de no frecuentarnos, de no mirarnos, ni estrecharnos en un abrazo, fueron y son esos pequeños detalles, señales de amor, que se convirtieron en tabla de salvación en momentos delicados durante este año. Su compañía, el gesto de amistad, esa cercanía aún distante, se ha convertido tantas veces en el motivo que enciende la chispa del entusiasmo y despierta el espíritu de lucha.
¿Quién no ha encontrado mucha mas felicidad en comunidad, que en soledad?
Y es que sin lugar a dudas, las cosas y la vida encuentran pleno sentido y se vuelve provechosa en la medida que se comparte.
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